FIA facilita acceso a 6600 patentes en Agricultura

La Fundación para la Innovación Agraria, agencia del Ministerio de Agricultura chileno, firmó un Memorando de Entendimiento con la Public Intellectual Property Resource for Agriculture PIPRA (Recursos de Propiedad Intelectual Pública para la Agricultura, por su sigla en inglés), mediante el cual los investigadores del área silvoagropecuaria chilena podrán acceder a un portafolio de más de 6.600 patentes de tecnología e innovación agraria, provenientes de una base de datos de 39 universidades e instituciones sin fines de lucro de más de 10 países distintos.

Gracias al convenio entre FIA y PIPRA, los investigadores del sector silvoagropecuario chileno podrán acceder a conocimientos y tecnologías de punta habitualmente protegidos pero posibles de utilizar mediante licencias, en áreas como nuevas variedades de cultivos, métodos para aumentar la productividad, herramientas biotecnológicas, mejoramiento de los valores nutricionales de las cosechas, aumento de la resistencia a las enfermedades y disminución de los impactos negativos de los cultivos sobre el medio ambiente.

El Memorando de Entendimento fue firmado por Rodrigo Vega, director ejecutivo de FIA, y Alan Bennett, executive director de PIPRA, y estableció el compromiso de desarrollar líneas de trabajo en torno al tema de las licencias y derechos de uso de las innovaciones agrícolas, explorar la posibilidad de transferir tecnologías específicas para el uso comercial o propósitos humanitarios en Chile y buscar e identificar oportunidades de colaboración en la administración de la propiedad intelectual de estas tecnologías.

Rodrigo Vega, explica que “la agricultura tradicional requiere de instrumentos tecnológicos de vanguardia para resolver problemas como la pobreza de los suelos, enfermedades de las plantas o plagas que disminuyen la productividad, por lo que un acuerdo de esta naturaleza permitirá contar con más opciones tecnológicas para enfrentar estas situaciones”.

De acuerdo a la entidad norteamericana, el desarrollo de nuevas variedades de cultivos mediante la biotecnología depende del acceso a múltiples tecnologías, las cuales se encuentran a menudo patentadas o en otros casos protegidas por los derechos de propiedad intelectual.

“La propiedad de esos derechos se encuentra fragmentada alrededor del mundo en muchas instituciones públicas y privadas, lo que hace difícil determinar quién posee un determinado derecho sobre una determinada tecnología y en qué país, y establecer si el cultivo de una nueva variedad, por ejemplo, está infringiendo alguno de esos derechos” señala uno de sus documentos.

Rodrigo Vega comenta que “esta situación crea barreras para comercializar nuevas variedades especializadas. Quienes integran PIPRA creen que si el sector público colabora de manera conjunta con las universidades y centros de investigación, el uso de estos derechos y licencias será más fácil y contribuirá a completar los proyectos mediante procesos más rápidos de creación y comercialización de cultivos mejorados”.

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