Una investigación hecha el año pasado por la escuela de negocios Fundação Dom Cabral, en Belo Horizonte, Brasil, reveló que el 85% de las empresas brasileñas se mostraban preocupadas con el tema innovación. Pero la misma investigación descubrió que sólo 12% de ellas estaban tomando alguna acción concreta para innovar.
El mismo estudio revelaba que hay dos factores que limitan la innovación en América Latina. Un factor externo, dado por la baja inversión que hace el sector privado en investigación y desarrollo. En 2004, por ejemplo, el sector privado en Brasil invirtió el equivalente a 14 dólares per cápita en Investigación y Desarrollo; en Chile, 8.67 dólares; en México, 7.30 dólares y en Argentina 2,75 dólares. Mientras, los países que están destacándose en términos de innovación y competitividad, como Corea del Sur e Irlanda, invertirán 254 dólares y 213 dólares por habitante, respectivamente.
Un segundo factor es interno de las empresas, dado por su renuencia a enfrentar riesgos, citando el caso del presidente de una gran empresa brasileña, dispuesto a implantar procesos que promoviesen la innovación en la compañía. Cuando se le preguntó al ejecutivo cómo lidiaría con el error o fracaso de sus ejecutivos en alguna iniciativa, el presidente respondió: “En este punto somos conservadores, los despedimos”. Un síntoma de que la empresa seguía más dispuesta a enfrentar un esquema de error cero o de eficiencia absoluta, pero que naturalmente bloquea nuevas ideas. “Tomar la decisión de ser innovador es la parte fácil”, dice el profesor. “Lo difícil es cambiar la cultura de una empresa”.
El artículo que analiza este estudio fue publicado bajo el título Por una cultura innovadora . Además destaca historias de éxito de diferentes empresas del cono sur.
Que buen aporte Claudio. Gracias.
Alejandro jiménez