El rector de la Pontifica Universidad Católica de Chile, Pedro Pablo Rosso, fue entrevistado por la revista Bioplanet hace un par de meses atrás, allí habló acerca de la necesidad de innovar dentro de la Universidad, y de cómo el mundo científico debiera tener una mayor participación en las políticas que define el Estado y de la necesidad de crear una mayor interacción entre los actores académicos y empresariales. A continuación algunos pasajes de esta entrevista.
Innovación es un concepto que el gobierno puso de moda. Algunos lo entienden como la transformación del conocimiento en dinero y otros la definen como transformación de dinero en conocimiento. ¿Cómo ve usted este sistema, es un sistema cerrado o abierto, qué puede comentar?
Yo creo que las dos cosas actúan en interacción mutua, porque en las industrias exitosas, sobretodo aquellas que han logrado establecer mercados fuertes a nivel internacional, son las que hacen fuertes inversiones en investigación y desarrollo, ese es el círculo virtuoso que debe establecerse en Chile. Pero cuando yo aludía al hecho de que por primera vez se tiene la sensación de que comenzamos a transitar por ese camino, me refería, en el caso de nuestra universidad, a ejemplos tan emblemáticos como las asociaciones que hemos hecho con la Asociación de Viñas de Chile -consorcio en el que participan otras universidades también- y con la Asociación Exportadores de Fruta.
(…) Se trata, de agregar valor a nuestros productos y también con el tiempo adquirir la capacidad de desarrollar productos nuevos, propios, que nos permitan expandir nuestra economía y también ir cambiando las bases de sustentación de nuestra economía pasando de productos naturales a productos elaborados, como lo hemos hecho tradicionalmente.
Usted cita dos ejemplos de consorcios en áreas industriales clave. Ahora bien, la PUC tiene una muchos investigadores en áreas muy diversas. ¿Entre ellos se ha generado una cultura de innovación, tiene sentido pedirle a investigadores o científicos “básicos” que piensen en aplicaciones?
La universidad valora y promueve y apoya con todos los medios que están a su alcance a la investigación básica, porque es a partir de esos conocimientos, de ese saber hacer, que uno puede formar buenos investigadores en las áreas de las tecnologías. Pero es inconcebible que uno pueda tener una Facultad de Ingeniería que es potente en cuanto a su capacidad de investigación, o una Facultad de Agronomía por ejemplo, si es que no existen buenas facultades de ciencias biológicas, de matemáticas, de física o de química, aunque en ellas sus investigaciones estén orientadas por preguntas que no tienen ninguna vinculación inicial con la posibilidad de alguna aplicación práctica, aunque más tarde se llegue a descubrimientos, por eso es tan difícil hacer una separación neta entre lo que no es y no aplicado. Si uno observa en nuestra universidad y en otras universidades de investigación chilenas, proporcionalmente están mucho más desarrolladas las áreas de las disciplinas básicas, que las áreas más tecnológicas, y eso tiene que ver con un elemento histórico de las etapas con que se desarrolla la ciencia y la tecnología. Nosotros somos un país muy joven desde el punto de vista científico-tecnológico, estamos todavía viviendo en una primera etapa, sin embargo vamos a tener que quemar etapas, apurar el paso en investigación básica y aplicada si queremos resolver nuestra ecuación de desarrollo con prosperidad y con equidad, con justicia social.
¿Ese apurar el paso incluye el objetivo de doblar la cantidad de doctores que produce la universidad?
Claro que si, eso pasa por una inversión mucho mayor de la que estamos haciendo en Ciencia y Tecnología, en este momento, pese al esfuerzo que se hizo durante el gobierno del presidente Lagos, que creo tenía ideas muy claras a este respecto, pasamos del 0,5% a apenas al 0,7 del PIB en inversión, recién ahora, con la legislación que en este momento se está discutiendo en la cámara y la institucionalidad que se organizaría podríamos duplicar esta cifra y lo que es muy importante, el sector privado está haciendo inversiones considerables. De concretarse los compromisos que está adquiriendo el sector privado, por ejemplo en la creación de consorcios, estimo que en los próximos cinco años podríamos pasar a una cifra superior al 1% del PIB, que nos pondría en una categoría de país a nivel intermedio en cuanto al nivel de gastos.
¿Cómo percibe la valoración de la ciencia básica en el Estado de Chile y/o en la sociedad chilena?
Bueno, Chile, al igual que otros países del mundo latino llamémoslo así, siempre ha tenido una mayor inclinación por las artes y las humanidades, incluyendo la literatura, que por la ciencia, no por mera casualidad tenemos dos premios Nobel de Literatura y ni siquiera tenemos algún postulante serio a algún Nobel en ciencias. Por lo mismo, yo diría que en término medio hay mucha incomprensión en cuanto al rol de las ciencias, la gente tiende a quedarse con caricaturas o estereotipos de personas que están encerradas en sus laboratorios, interesados o absortos en problemas que son bastante lejanos. Junto con ello diría que también existe alguna incomprensión bastante radical de lo que es una universidad de investigación, se piensa que la universidad es el lugar donde se forman profesionales y punto y que esa es la misión que tiene para el país, para el progreso. No se comprende a cabalidad lo que significa tener programas de doctorado, contar con grandes núcleos de científicos en un arco muy grande de disciplinas, tanto puramente científicas como en las ciencias sociales, incluyendo la economía, las humanidades, las artes. Uno de los desafíos que tenemos es educar a la población en ese sentido, porque si no nos valoran, no nos van a apoyar en la medida que realmente lo necesitemos.